En estos días en los que suenan chirigotas y la fantasia está en todas partes me es imposible no acordarme de Cádiz, una ciudad andaluza llena de jubilo de la que guardo unos recuerdos inolvidables.
La primera vez que vi llover en el mar fue en la costa gaditana y aún recuerdo el olor de ese mar y como el horizonte se perdía entre las olas, las nubes y la lluvia. Las gaviotas volaban bajo cerca de mí y de las barcas de los pecadores en la playa de La Caleta.
Cuando cesó la lluvia las nubes empezaron a desaparecer que dieron paso a un día soleado y que mejor opción que visitar cada rincón de de esta preciosa ciudad y disfrutar de la alegría que allí se respiraba.
La playa estaba llenas de familias, amigos... que se divertían con juegos de mesa, pelotas... cuando nos sorprendió una compañia de teatro que representó comicamente un día de playa de una familia convencional, cautivando a todo el mundo con ese humor gaditano inigualable.